El arte de consolidar una ventaja competitiva desarrollando una gestión de Talento basada en competencias
Toda organización es en esencia, un ente social de carácter dinámico e integrador, donde profesionales de diferentes disciplinas, aplicando diversos enfoques y manifestando distintos intereses, convergen en la iniciativa de trabajar y agregar valor en torno a una visión de negocios que aparte de ser relevante para la viabilidad de una organización inmersa en un entorno competitivo, es consustancial al proyecto de vida de un persona que puede estar mejor o peor integrada a su núcleo familiar, contexto profesional y a la sociedad como un todo sistémico.
Estas competencias organizacionales son determinantes para caracterizar los factores claves de éxito inherentes a la agilidad de una organización para responder flexiblemente a cambios súbitos en el entorno.; la actitud de sus empleados o colaboradores para prestar a sus clientes un servicio de clase mundial; la orientación de su cultura para compartir conocimiento y generar ambientes de trabajo de carácter colaborativo; o la orientación neta a procesos de negocios que generan innovación de valor comercial que es inherente a la penetración diferenciadora de su mercado objetivo.
Desde la perspectiva de que toda organización está integrada por personas que trabajan, crecen y se desarrollan en ella, puede afirmarse con propiedad que las competencias inherentes a una organización y que son a su vez determinantes para su efectiva diferenciación y competitividad, han de ser necesariamente congruentes con los perfiles de competencias relevantes a cada cargo o rol en la organización.